Miguel fue empujado hacia un lado, completamente desconcertado.
Pero Daniela parecía conocer al hombre que acababa de aparecer.
Miguel solo pudo quedarse en silencio.
Sebastián miró a Luciana. A pesar del frío, su cara estaba completamente roja, y las gotas de sudor brillaban en su frente…
La furiosa Daniela dijo:
—Le pusieron algo en la bebida.
Sebastián alzó la mirada de golpe, con sus ojos llenos de ira.
—¿Quién fue?
—Andrés —respondió Daniela—. No voy a dejar que se salga con la suya.
Sebast