NORA
No sé dónde termina mi cuerpo y dónde comienza el suyo, cada contacto es una descarga, cada roce una quemadura que me envuelve, y el aire saturado de nuestras respiraciones casi me quita el aliento, sus manos recorren mi cuerpo con una audacia insaciable, aprietan, acarician, se aventuran a donde ni siquiera me atrevía a pensar, y respondo con la misma urgencia, mis uñas se clavan en su espalda, mis muslos se enroscan a su alrededor, mis manos agarran sus hombros, tiran, atraen, acercan, n