NORMA
El cuero del asiento se pega a mi piel, cada milímetro de mi cuerpo reacciona al calor confinado, al olor de su perfume que me envuelve como humo ardiente, mis manos buscan sus brazos, sus hombros, agarran su camisa, tiran, acercan, y ya sus dedos ya no se contentan con rozar, exploran, se aventuran, suben por mis muslos, rozan mi piel desnuda bajo la seda de mi vestido, acarician mis entrañas, mis caderas, cada roce me hace estremecer, arquear mi espalda, Gimo, mi respiración se vuelve c