NORA
La oficina está extrañamente silenciosa, cada ruido de la ciudad ahogado por los dobles acristalamientos, y, sin embargo, el aire parece cargado, vibrante de la tensión que llevo dentro. La caja sigue entre mis manos, glacial, lisa, casi demasiado perfecta para ser simplemente un objeto. La giro de nuevo, lentamente, mis dedos rozando los contornos, cada movimiento medido, calculado, mientras una parte de mí arde por hacer volar todo por los aires.
— Joder… murmuro, la voz ahogada por la i