Nora
Las cortinas, rojas, filtran la luz en un aura cálida, casi irreal.
Sus pliegues dibujan sombras danzantes en las paredes, como el latido secreto de un corazón a cámara lenta.
Estoy aquí, inmóvil, en el centro de esta habitación donde todo parece suspendido.
Fuera del tiempo.
Fuera del mundo.
Mi corazón late en mi pecho, pesado, irregular.
Cada latido resuena en mis sienes.
Cada aliento me recuerda que estoy viva.
Expuesta.
Frágil.
Entera.
Mis manos están sudorosas.