Entré a la sala de cine arrastrando una culpa extraña que no supe ubicar. No sabía si era por Fabián, por mí, por lo que no fue… o por lo que sí fue y me dejó vuelta nada. Me senté junto a Diana, Mathias a mi otro lado, y traté de concentrarme en la película.
Pero era difícil. Muy difícil.
La cabeza me daba vueltas. Las imágenes de Fabián caminando junto a Verónica aún me martillaban en el pecho. Esa escena en el centro comercial no me la iba a sacar fácil… Verónica tomando su brazo, como si fu