Entonces lo escuché. El sonido de la puerta abriéndose… y su voz.
—Verónica, te dije que no quería verte más. Todo entre nosotros fue un desastre —dijo Fabián, con ese tono seco, cargado de furia contenida.
—Fabián, estoy embarazada. No podemos ignorar esto —respondió ella con una calma escalofriante. Su voz era suave, dulce... tan calculada que dolía.
En ese instante, la puerta del salón se abrió del todo. Nuestras miradas se cruzaron. Él me vio parada allí, con la torta aún en mis manos, comp