No sabía si estaba temblando de rabia, de nervios, o de la absurda necesidad de volver a sentirlo. Llevaba horas preguntándome qué quería decirme Fabián. ¿Por qué una cena? ¿Por qué ahora?
Me puse el vestido negro que había dejado sobre la cama, junto a la nota: *"Para la cena del lunes."* Nunca mencionó cena. Solo la reunión de negocios. El detalle me había pasado de largo, y ahora me parecía parte de un juego del que no quería seguir siendo pieza… pero del que no podía escapar del todo.
Me mi