Solté un suspiro largo. Me sentía derrotada, pero no estaba lista para rendirme. No esta vez. No cuando aún sentía que algo dentro de él seguía siendo mío.
Me incorporé despacio y caminé al baño. Me refresqué el rostro, me recogí el cabello y decidí empacar algunas cosas. Mañana no era día de oficina, así que si había una mínima oportunidad de acercarme a Fabián, no iba a desaprovecharla. Eché un par de mudas de ropa, mi neceser ya algunas cosas sin pensar mucho.
Al salir, el corazón me dio un