Las notificaciones no paraban. Mis dedos dudaban sobre la pantalla. No era la primera vez que veía el nombre de mis papás al encender el celular, pero esta vez me costaba más respirar.
> *“Hija, tu madre y yo queremos que estés tranquila. Es bueno que se empiecen a aclarar los rumores de ese bebé que no existe. Sabemos que no estás en una relación con Mathias. Eres una mujer sensata.”*
Mentira tras mentira. Y ahora me tocaba sostenerlas.
Respondí con un mensaje corto, medido, como quien trata d