Capítulo 104

Abrí los ojos con dificultad. Todo me parecía borroso, como si despertara de una pesadilla que no recordaba del todo. El olor a desinfectante, el pitido de la máquina, las luces blancas… estaba en el hospital.

Me incorporé apenas, confundida, buscando alguna cara conocida. Y justo en ese momento, una enfermera de cabello rizado y sonrisa amable entró con una bandeja.

—Tranquila, señorita Gutiérrez —dijo al verme agitada—. Está bien. Fue llevada por un hombre muy guapo. Se quedó afuera, insistie
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