Era una tarde tranquila. Diana había salido, y me dijo que pasaría por Sofi más tarde. La casa por fin estaba en silencio, y por primera vez en días, logré concentrarme en algunos informes. Estaba haciendo lo posible por adaptarme a esta nueva rutina… una en la que intentaba trabajar desde casa, cuidar de mí y no derrumbarme por dentro.
Me serví una taza de té, me acomodé en la silla y justo cuando pensé que la paz me iba a durar un par de horas, la puerta sonó con violencia.
Abrí. Pensé que se