Me saqué los zapatos y corrí junto a él, el agua llegó a nuestros pies y aunque estaba fría la sensación de calma que me producía no tenia precio. De un momento a otro, Jex me aferró a su cuerpo y sin más me besó. Fue un beso dulce, diría que hasta tierno, pero sus manos alrededor de mi cintura quemaban como un hierro. Nos separamos y posó su frente contra la mía, en ese momento respirábamos el mismo aire y la necesidad de abrazarlo me invadió, crucé mis brazos en su cuello y me dejé llevar por