Lo miro con cara dudosa y aunque me sorprende su actuar no soy quién para negarme a pasarlo bien junto a él, ya lo había dicho y no me arrepentiría de hacerlo, sigo con mi café y tomo otra tostada para terminar pronto.
—Okey, me parece una buena idea, aunque primero debo...— me corta la inspiración y se pone a hablar mientras limpia mi mejilla con la servilleta.
—Debemos ir a la oficina a buscar las carpetas. Sí, lo sé, Thomas me llamó temprano y me dijo que nos encontráramos en los juzgados.
—