Se ha hecho justicia p1.
Mientras escuchábamos la sarta de mentiras que decía el abogado de esos dos, trataba de saber como se sentía mi muñequita de porcelana, lo que era difícil, pues estaba detrás de nosotros.
—Su señoría, como verá, el actuar del demandado raya en lo criminal, no le molestó poner en riesgo a mis clientes ni a ninguno de los que vivían en el edificio de departamentos, es más, fue capaz de utilizar su arma de servicio para intimidar al señor Aquiles Dolm y a su pareja en su propio hogar y viéndose pe