A penas llegamos de la reunión con los agentes del FBI y nuestro equipo me fui directo a ver a mi muñequita de porcelana. Dormía suspirando, sabía que no estaba calmada, aunque Alma me dejó un mensaje de voz informándome que le había dado algo de cenar y conversó con ella, dejándola un poco más tranquila.
Me saqué los zapatos y el pantalón, me recosté abrazando su cuerpo y oliendo ese dulce aroma que me volvía loco, pero increíblemente me traía paz.
Algo hablamos, pero era tanto el cansancio qu