El encuentro, p1.
Salimos del edificio donde reciden los O’Connor custodiados por un fuerte contingente de guardaespaldas.
Las tres camionetas que se abrían paso por la ciudad me hacían sentir que estaba en una de esas películas donde el presidente de la república era trasladado a la Casa Blanca.
Junto a nosotros iba Rubén y Robert, ambos muy profesionales y serios, por primera vez noté que llevaban auriculares en sus oídos y esos trajes negros a la medida. Todos estaban impolutos y que decir del hombre que va a