Se ha hecho justicia p3. El juicio.
Levantarme esta mañana ha sido una lucha titánica, sobre todo porque tengo dos cuerpos sobre mí como verdaderas garrapatas. Abro mis ojos y me encuentro con la sonrisa traviesa de mi mini muñequita que nos mira, primero a uno y luego al otro y vuelve a reír.
—Buenos días mi mini muñequita.
—Días, papi Jez—con sumo cuidado de no despertar al otro cuerpo sin vida que está pegado a mí, le saco el cabello que tiene en su carita y le doy un dulce beso en su frente.
—¿Dormiste bien?
—Shi, chico dindo