Por favor... ¡Para!

Quedarme encerrada en mi jaula de cristal, como le había puesto a la casa de los Scott, había sido bueno y malo a la vez.

Seguía trabajando para mi jefe, en modo teletrabajo, lo que me daba más tiempo para hacer mis trámites y empezar a buscar qué iba a estudiar, pues terminé los estudios secundarios.

Además, tenía el plus de que podía cuidar a Sarita todo el día o por lo menos cuando el señor yo todo lo puedo me deja.

Estas semanas han sido realmente extrañas con él aquí, pues casi no sale
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