¡Mierda! Ahora si que estaba frito ¿Cómo iba a proponerme esta tarde a alguien que ni siquiera conozco ni me conoce? Tenía que idear un plan y aunque era un excelente estratega en las misiones, pero esto era más que sacar a un rehén o desactivar una bomba, pero esta misión sería de vida o muerte.
Salí con Sarita de la emboscada que me tenían los Scott, pues ya me estaba asfixiando y respiré hondo.
-¿Sarita tú te quieres casar conmigo?- le pregunto a mi mini muñequita de porcelana que me mira