El domingo llegó de manera inexorablemente tumultuosa...
¡Mierda! parece que estuviera relatando una escena de una novela de terror, pero así es como me siento esta mañana.
A duras penas terminé, la noche anterior, el bendito cuadernillo que nos había entregado Alma es que ¿A quién se le ocurre preguntar tanta estupidez? Sí, ya sé la respuesta es a los gringos descerebrados como mi futuro marido.
Futuro marido...
Futuro marido...
Futuro marido...
Se me repite una y otra vez en la cabeza, me