Las horas pasaban y nada de mis nachos y la bebida, qué decir de mi llamada. Estaba en una misma celda con un grupo variopinto de personajes, me senté en el medio del lugar, era algo que había aprendido de los chicos en la cárcel, así sabrían quién era el que dominaba y nadie se acercaría a mí. Lo que me parecía extraño era que ninguno de los Scott apareciera y ya llevaba varias horas esperando. Fui claro al decirle a Tab que los llamara, pero debe haber sido tanto el susto que aún debe estar e