A medidas desesperadas...
Me desperté con el ánimo hecho bolsa, no dormí ni mierda pensando en lo que pasaría cuando la muñequita de porcelana se entere de que el culpable de su problema soy.
«¿De qué hablas idiota? El problema es de ella por entrar ilegal al país y mentirnos a todos » me responde mi conciencia.
¿Y qué si no era así? ¿qué pasaría si ella tiene algún motivo sobre humano para haberlo hecho?
La verdad es que después de ese día, en que la besé, no quise seguir indagando más en su vida. Ella era libre de e