El sonido de los tacones de Sofía resonaba con fuerza por los pasillos de DarkCorp. Cada paso era una declaración de poder, de presencia, de dominio absoluto. Las miradas se dirigían hacia ella, no por curiosidad, sino por respeto. Por temor, incluso. Todos sabían que Sofía Dark no era una mujer común. Era una líder nata, una estratega brillante y, para muchos, una amenaza silenciosa.
Pero, por primera vez en años, su corazón había oscilado. No por debilidad. No por amor. Sino por sorpresa. Max