El reloj marcaba las 7:30 AM cuando Sofía Dark salió de su apartamento en el piso cuarenta y cinco de una de las torres más exclusivas de Manhattan. Vestía un traje de dos piezas color negro, perfectamente ajustado a su figura. Su andar era elegante, sus tacones resonaban contra el mármol del vestíbulo con una cadencia que imponía respeto. La gente se hacía a un lado instintivamente. No porque ella lo exigiera, sino porque su sola presencia lo imponía.
Habían pasado siete años desde que había d