La noche cayó sobre la ciudad como una manta silenciosa, cubriéndolo todo con un brillo tenue y dorado. Desde el balcón del departamento de Sofía, las luces de los edificios titilaban como miles de pequeñas estrellas atrapadas en el concreto. El aire estaba templado, con una brisa suave que hacía bailar las cortinas y que traía consigo una energía indescriptible, como si incluso el viento supiera que algo importante estaba a punto de ocurrir.
Sofía se miró una última vez en el espejo antes de s