— En todo caso Vittoria, eres mi esposa y yo decido sobre esta situación, como ha dicho el Doctor, en este momento estás imposibilitada de tomar decisiones, así que estaremos aquí solo tiempo absolutamente necesario.
El pulso de Vittoria se aceleró llevándose la mano al pecho mientras sentía un intenso dolor, Francesco apartó a Carlo de un empujón para tomar su pulso, pero el médico ya lo estaba monitoreando en la pantalla del equipo.
— ¡Salgan todos fuera! — Ordenó el galeno — Usted, lame a un