Antonio no tardó en ir por el Psiquiatra. Le echó mano y lo apresó metiéndolo en la misma celda con Marco.
El hombre también cantó como canario en cuanto se vio totalmente solo, ya no estaba Marco para protegerlo, y las pruebas proporcionadas por Locantore de los fraudes cometidos en su clínica privada eran más que suficientes para impugnar todos los documentos que había firmado, asegurando la locura de un puñado interesante de pacientes.
El primero en salir del sanatorio mental del Psiquiátric