Mundo ficciónIniciar sesiónSofía amaneció sin haber dormido más de veinte minutos seguidos. No sabía si el peso en su pecho venía de las palabras de Arthur, del mensaje anónimo de la noche anterior o de la amenaza de Eduard.
“Cumplirás con el acuerdo. No verás a ningún hombre sin mi permiso.”Se repitió tantas veces que ya no sabía si debía enfadarse… o temblar.Se vistió sin pensar demasiado y salió al pasillo. Quería respirar. Caminar. Sentirse libre cinco minutos.Pero al pasar junto al comedor escuchó voces.—…si los Becker vuelven a acercarse a ella, no pienso quedarme sentado —dijo Eduard, irritado.Sofía se detuvo en seco. La sangre le heló.—Eduard —respondió Lucas, con tono prudente—, ellos no han dado señales desde el compromiso.—¿Seguro? —Eduard caminaba de un lado a otro—. ¿O simplemente no queremos verlas?Sofía se acercó un poco más, sin ser vista.—No sabemos qué van a hacer —insistió Lucas—. Pero Sofía n






