Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana llegó demasiado pronto.
Sofía no sabía cuántas horas había dormido.Solo sabía que se había despertado varias veces con la sensación de que alguien le había arrancado algo justo antes de dárselo.Eduard no volvió a su puerta esa noche.No llamó.No escribió.No nada.“Te encerraré.”La frase seguía pesando.Pero ahora se mezclaba con otra:“Sofía… no sé en qué momento empezaste a importarme tanto.”Se levantó al oír un golpe suave en la puerta.—Sofía, cariño —la voz de Isabel atravesó la madera con elegancia forzada—. Tienes visita.¿Visita?Sofía frunció el ceño y abrió.Isabel estaba impecable, como siempre.A su lado, una chica de su edad, vaqueros, chaqueta clara, ojos cálidos muy abiertos por la mansión.—¿Vanesa? —susurró Sofía, llevándose una mano a la boca.—¡Sofi! —Vanesa casi se le tiró encima para abrazarla—. Llevas siglos sin






