El sueño llegó tarde.
Y cuando llegó, no trajo descanso.
Sofía despertó sobresaltada antes del amanecer, con la respiración entrecortada y una frase clavada en la cabeza:
“No era tu nombre.”
No sabía quién lo había dicho en el sueño.
No sabía si era una voz real o inventada.
Pero le dejó la piel helada.
La casa estaba en completo silencio cuando se sentó en la cama.
La caja musical seguía encima de la mesilla, cerrada, como un animal dormido que podía despertar en cualquier momento.
No podía qu