A unos metros de la cafetería, Ethan observó el coche de Lucas alejarse con Sofía y Vanesa dentro.
Solo cuando desapareció en la siguiente calle, él se movió.
Cruzó despacio, ajustándose la chaqueta, y entró en el local como si fuese un cliente habitual.
La mesa de Sofía seguía sin recoger.
—Disculpe —dijo al camarero con una sonrisa cordial—, la chica que estaba aquí me pidió que revisara si había dejado una pulsera. ¿No habrá apartado ya los vasos?
El camarero señaló una bandeja cerca de