Mundo ficciónIniciar sesiónEl piso treinta y seis de la Torre Robinson tenía algo distinto esa noche. No era ruido, ni movimiento. Era la expectación silenciosa que solo se producía justo antes de una verdad importante.
Ethan salió del ascensor con paso firme, sosteniendo una bolsa transparente donde el vaso que Sofía había usado descansaba perfectamente protegido. Nadie en los pasillos sabía lo que cargaba en la mano, pero todos lo saludaban con la misma mezcla de respeto y distancia.Tocó suavemente la puerta del despacho.—Pase —ordenó Arthur desde dentro.Ethan entró. Arthur estaba de pie, mirando un panel luminoso lleno de cifras y datos de mercado, pero al volverse y ver la bolsa, el resto del mundo dejó de existir para él.Sus ojos cambiaron. Un destello de esperanza cortó la dureza habitual.—¿Es…? —preguntó, sin atreverse a dar el paso final.—Sí, señor —confirmó Ethan—. Y está en perfectas condiciones. Como lo pidió.Arthur avan






