Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez que Evana quedó sola con sus hijos los miraba enternecida, George se había subido a la cama de su hermano y estaban conversando, ella los interrumpió porque algo había rondado su cabeza por un buen rato y quería aprovechar la oportunidad de tratarlo con los gemelos.
–Mis tesoros amados –llamó su atención–. ¿Podemos hablar de algo?
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