Justo el día en que se cumplía el plazo de dos semanas que Adrián le había dado a Olivia para irse o, si decidía quedarse, pedirle matrimonio, él recibió un sobre cerrado en su oficina donde se le solicitaba acudir a las nueve de la mañana a un helipuerto privado.
Teniendo muy en cuenta la fecha que estaba viviendo solo sonrió y decidió atender las indicaciones recibidas, así que siguió al mensajero quien lo condujo hasta una limosina donde fue recibido con champaña y un gran ramo de rosas roja