Adrián escuchó tacones detrás de él, volteó lentamente y pudo ver de espaldas el cuerpo totalmente desnudo de Olivia atravesando el pasillo en dirección a la habitación, llevando algo en las manos que no pudo distinguir ya que sus ojos estaban anclados en el redondo, firme y provocador trasero de ella.
“¿Eso fue una insinuación mi querida Olivia?” –preguntó al aire, esbozó una pícara sonrisa, entrecerró los ojos y emprendió camino al dormitorio.
–Olivia, ¿estás por aquí? Te busqué e