Arabella recorrió la oficina con la mirada.
¿Esta oficina?
¿Cómo no iba a reconocerla?
Era el mismo lugar donde Adrian la había obligado a renunciar a su hijo.
—¿La oficina de Adrian? —preguntó finalmente.
Los sofás habían sido retirados, dejando espacio más que suficiente para el nuevo escritorio instalado justo frente al de Adrian.
—Sí, señora. Es la oficina más grande de esta planta —explicó Gavin con total naturalidad—. Y como trabajará muy de cerca con el director ejecutivo, pensé que la p