«Umm… Uugh… Aaah…» La voz era entrecortada, urgente y demasiado cercana.Arabella levantó lentamente sus pesados párpados y, por un segundo, no supo si aún estaba soñando.La habitación estaba oscura, el aire cargado de alcohol, calor y perfume.Entonces otro gemido atravesó la niebla.Una risa. Suave. Íntima. Equivocada.Serena.Arabella se quedó helada. El alcohol de la noche anterior aún le nublaba la cabeza, y por un instante se preguntó si lo estaba imaginando.Su corazón dio un vuelco cuando giró ligeramente la cabeza.Adrian.Serena.La figura de Serena descendía entre los muslos de Adrian, las suaves sábanas arrugadas debajo de ellos.Adrian gimió, con las manos enterradas en su cabello, el rostro contorsionado en un placer confuso, como si estuviera atrapado entre el sueño y la vigilia, guiando sus movimientos mientras ella lo tomaba más profundo.—Adrian… —la voz de Serena era suave y deliberada.El mundo de Arabella se inclinó.La cama no había sido un error, pero su matrim
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