—V, ¿crees que puedas pedirle a alguna de las empleadas de tu familia que me ayude a cuidar a Axel un tiempo? —preguntó Arabella nada más entrar a la oficina compartida, dejando caer su bolso sobre su lado del escritorio—. Necesito a alguien de absoluta confianza que se haga cargo de sus necesidades diarias cuando yo no esté.
Vera soltó una carcajada sin levantar la vista de su computadora portátil:
—Pensé que habías aceptado el trabajo de niñera porque te creías Superwoman. ¿Ahora resulta que