Mayte leyó el resultado sobre Miguelito con las manos temblorosas.
Las letras parecían moverse frente a sus ojos.
El documento confirmaba algo que ella ya había presentido antes: su esposo no era el padre del hijo de Pamela. Sintió que el aire le faltaba.
Su mente se llenó de confusión, enojo y miedo. Todo apuntaba a una sola posibilidad: aquello era una trampa, una muy bien planeada.
Un nudo se le formó en el estómago. La rabia la recorrió de pies a cabeza.
No podía entender cómo alguien podía