Manuel consiguió las pruebas de ADN.
El gerente no dudó en entregárselas; después de todo, lo conocía era parte de la familia de Milena Montalbán, y era tan poderoso: era nieto de la señora Montalbán.
Manuel sostuvo los sobres con la mano firme, pero por dentro una mezcla de alivio y tensión lo mantenía en tensión.
No era solo un papel: era la prueba que desarmaba mentiras y levantaba acusaciones.
Al salir de la oficina del gerente, se encontró con Mayte. Estaba pálida, asustada, como si escapar