Ver la cara de David, fue lo peor. Primera vez que yo lo veía tan mal, tan asustado. Le indique a los guardaespaldas que cuidaran a David, a regañadientes pero todos se pusieron a su alrededor. Al igual me cuidaban a mí, pero su prioridad era él.
Mi humor se volvió tenso, quería hacer algo pero no sabía qué. Saqué mi teléfono y llamé a Elliot. Al segundo tono me contestó:
-Cu... -no lograba entender-, cuñada.
-¿Estás bien? -le pregunto.
-No -dice-, no lo estoy.
-¿Por qué? ¿Qué pasa? -em