-También te quiero -le respondo-, gracias.
Llegamos poco después a la casa, David había comido postre en la cafetería así que me pidió que no le preparará nada para el almuerzo. Me decidí en hacer una tostada con huevo revuelto y tocino, ya que cocinaría para una sola persona.
-¿Sólo eso comerás? -preguntó cuando me senté en el sofá.
-Sí, no tengo mucho apetito. -le respondo-. Además, no iba a cocinar algo que solo iba a comer yo.
-Tienes razón -dice tocándome la rodilla, tienes toda la