Al llegar a la casa, todos nos estaban esperando, ya se iban cada uno a su casa.
-Fue maravilloso los días con todos ustedes pero gracias a Dios ya podemos volver a la normalidad -dijo mi abuelo-. Cuando quieran pueden ir a nuestra casa. Un placer y todo lo demás, pero ya nos vamos.
-¿Quién los llevará? -pregunté abrazándolo.
-Gregorio, querida -respondió.
-Perfecto.
-También fue un placer estar aquí, sabemos ue no todo el rato fue maravilloso pero el resto sí y conmigo esos recuerdos buen