Los chicos al final se decidieron solo a comer postre. Todos habíamos desayunado ya. Disfrutamos un buen rato los seis hasta que me llamaron.
-Buenos días, señorita López, pero necesitamos que venga a la empresa de su padre.
Era uno de los empleados. ¿Cuál era la urgencia?
-¿Pasa algo? -pregunté tranquila.
-Venga, señorita, por favor. Uno de los chicos a tenido un accidente.
Al escuchar aquello no dudé dos veces en levantarme y caminar como alma qe lleva el diablo. Sin pensarlo dos veces l