Ambos se miraron por nos segundos. Luego a mí. Fisher me miró tranquilo, mientras mi hermano me miró extraño y asombrado. Él sabe que jamás sería mal educado con nuestro amigo pero no sé exactamente que me pasaba en ese momento. Tampoco pensaba ni quería quedarme allí para descubrirlo.
-Fue un gusto volver a verte, Ale -le dijo él a modo de despedida-. ¿Me dejas tu número?
-Te lo envío del móvil de Kar -dijo estrechando de nuevo sus manos-. Pero antes, ¿qué diablos le hiciste a mi hermano?