Continuó leyendo después del título:
Diez sencillos pasos para librarse de esas incómodas supersticiones, que sumergen al que las padece en un mar de limitaciones.
Paso número uno: "Cómo derramar un salero y no morir en el intento". Bueno, creo que aquí no queda nada que explicar, solo apuntar que estoy convencida de que aún sigues echándote una pizca de sal detrás del hombro izquierdo.
«No he derramado ni un solo grano aún, y mira que he tentando a la suerte, pero eso tenlo por seguro».
Paso n