«¡No me lo puedo creer Sonia! Entras en mi vida como un huracán, desapareces, y ahora pretendes que todo vuelva a empezar como si nada. Con alguien como tú no contaba, ¿sabes? No me convienes en absoluto, rompes mis esquemas y además… ya había asumido tu fuga. ¿Y ahora qué? ¿Tiro la carta y hago como si no la hubiese recibido? ¿Qué harás si no aparezco, Sonia? ¿Te conformarás? ¿Insistirás? ¿Lo probamos? ¿Quieres algo de tu medicina?».
Sonia estaba hecha un manojo de nervios. Después de darle mi