Cuando aparecieron en el portal de sus casas estaban visiblemente contentos. No habían bebido demasiado, aunque las copas que habían tomado desinhibían su actitud de tal forma que los juegos, que al principio salían de una forma pausada y tímida, habían pasado a otro nivel de provocación, y la atracción que sentían el uno por el otro se les estaba desbordando por momentos. Subieron al ascensor y cada uno marcó el botón de su piso, aunque ambos intuían que de aquel ascensor no bajarían por separ