―¿Tú no tienes manías extrañas?
―¿Te refieres a cosas de esas raras que puedan equipararse a la superstición?
―Exacto.
―Que yo sepa ―hizo una pequeña pausa pensando―, no.
―Eso es imposible. Algo raro habrá que haces sin ninguna explicación lógica.
―Creo que no, pero tranquilo, en cuanto encuentre alguna te pongo al corriente.
Se encontraron de pronto en uno de esos silencios que surgían entre ellos cuando se les terminaba un tema. Lo rompió Richard.
―¿Por qué decidiste venir a vivir a Málaga?
―